Dehesa de Extremadura

Pubicado el : 04/08/2016 19:48:04

Hablamos mucho del producto ibérico, de los jamones, las paletas, los embutidos y del ganado porcino que nos proporciona estas delicias, pero, ¿qué os parece si hoy fijamos nuestro interés en la dehesa extremeña? Gracias a ella y a su riqueza en pastos y bellotas podemos disfrutar de nuestro manjar nacional y también internacional, ya que actualmente y afortunadamente, el jamón ibérico disfruta de fama y prestigio más allá de nuestras fronteras. ¿Alguna vez habéis tenido la oportunidad de admirar la dehesa de cerca? Mi pregunta va más dirigida a los foráneos de Extremadura, evidentemente, como yo. He venido a vivir a esta comunidad por razones que no vienen al caso, pero esto me ha permitido conocer una tierra totalmente desconocida para mí. Y cuanto más la voy conociendo, más me va sorprendiendo, y muy gratamente además. Al igual que yo antes de residir aquí, demasiadas personas piensan que Extremadura es una tierra árida, seca, sin vegetación..Igual que esas pelis del oeste donde deambulan las balas de paja empujadas por el viento y sólo se escucha el cantar de los grillos. Pues bien, dejadme deciros que estáis equivocados. Esta tierra es verde y fértil, decorada con muchísimo gusto por la naturaleza que le tocó en suerte. Ríos, piscinas naturales, saltos de agua, pantanos, valles, sierras y su característica dehesa, la típica dehesa extremeña, punto de encuentro con sus congéneres de ese animal maravilloso que es el cerdo ibérico y tema que nos ocupa hoy. Admirar una dehesa es poder llenarse la mirada de encinas, alcornoques, castaños, hayas, pinos, matorrales, arbustos, hierbas aromáticas como el romero y el tomillo, entre otras, y está destinada principalmente a la cría de ganado, ya sea vacuno, bovino, ovino, equino, caprino y por supuesto porcino. También se puede disfrutar en ella de actividades de caza y es una gran fuente de productos forestales como el corcho, la leña, las setas…Pertenece a la variedad de bosque mediterráneo, donde el invierno templado deja paso a una primavera lluviosa, llegando a continuación el calor seco del verano y volviendo a las lluvias en otoño.

Una curiosidad. ¿Sabéis de dónde procede el término dehesa? Procede del latín, defesa (defensa) y esta denominación viene porque los primeros pobladores en la Reconquista protegían a sus rebaños con vallados  en este tipo de bosque.

La extensión de la dehesa en Extremadura es de casi un millón de hectáreas, un millón de hectáreas donde el cerdo ibérico se alimenta en régimen extensivo, es decir, pocos animales por hectárea para optimizar la producción. Es un ecosistema natural que por su valor ecológico está protegido por la Unión Europea y el pastoreo del ganado en esta tierra es lo que ayuda al equilibrio de este ecosistema. Igualmente los árboles colaboran bombeando nutrientes desde sus raíces. Es un trabajo en equipo que proporciona a estos parajes  la protección necesaria para que no desaparezca. El único que podría destruir todo esto, desgraciadamente ya sabemos quien es, el hombre, pero corramos un tupido velo sobre esto último y prosigamos con el tema del post de hoy.

Poco más me queda por decir, salvo algo muy importante. Cuando os encontréis con jamones pertenecientes a la Denominación de Origen Protegida Dehesa de Extremadura, podéis estar seguros de que el animal ha sido alimentado con bellota y pastos de la dehesa, en la propia dehesa y al aire libre. ¡No tengáis ninguna duda sobre esto!

Mi enhorabuena a los extremeños por vuestra bella comunidad y mi recomendación a los que no la conozcáis para que os deis un paseo por aquí. No os arrepentiréis ni de su gente, ni de sus paisajes, ni de sus pueblos, ni de su excelente gastronomía, incluyendo, por supuesto, el producto ibérico. ¡Os ganará, que para eso es tierra de conquistadores!

 

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