El jamón ibérico, ¿de qué se alimenta?

Pubicado el : 25/09/2017 13:26:52

El jamón ibérico, ¿de qué se alimenta?

Cuando hablamos de jamón de bellota ibérico, nos estamos refiriendo a que el animal del cual proviene el producto, se ha alimentado a base de hierbas y piensos (cereales y leguminosas) por un lado, y por otro, de pastos y de bellotas cuando está en la dehesa en la época de montanera.

Dentro de la nutrición animal podemos distinguir dos tipos de leguminosas: las de forraje y las de grano. Un ejemplo de las primeras sería la alfalfa, más utilizada para la alimentación de los rumiantes y las de grano son las destinadas a cerdos (el caso que nos ocupa) y aves. Algunas de las leguminosas de grano pueden ser los altramuces, guisantes y habas. Poseen un alto valor proteínico, por lo cual  son una inestimable fuente de aminoácidos tanto para el animal como para el ser humano. El beneficio de las leguminosas en la nutrición animal radica en su alta digestibilidad, en la energía que proporcionan y en su elevado valor nutritivo. En España, podemos encontrar el cultivo de este tipo de leguminosas en zonas no muy húmedas y siempre en barbecho.

Hemos mencionado también los cereales dentro de la alimentación del cerdo ibérico. En este apartado estaríamos hablando de salvado, centeno, algarrobas, trigo, avena, cebada y maíz, entre otros.

Evidentemente, está alimentación se establece en base a una regulación cuyo uno de sus objetivos prioritarios es la seguridad alimentaria a nivel humano, de ahí este control sobre la alimentación animal, para que no repercuta en nuestra salud. Los encargados de esta regulación son los componentes de la comisión del Codex Alimentarius. Se trata de un órgano intergubernamental formado por más de 170 miembros supervisado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) dentro del Programa Conjunto sobre Normas Alimentarias. El término Codex Alimentarius, proveniente del latín,(código o ley de alimentos), es el resultado del trabajo conjunto de los miembros de la Comisión y el cúmulo de actuaciones y normas que recoge son prácticas  aceptadas a nivel internacional.

Hay que tener en cuenta que una de las cosas en las que más dinero hay que invertir es en la alimentación del ganado, del tipo que sea, bovino, ovino, porcino..Se ha demostrado que esta inversión supone entre el 60%-70% de los gastos totales de una explotación ganadera, inversión que se recupera con la venta de los productos finales obtenidos. Aparte del gasto económico que supone este aspecto, también nos encontramos con un alto gasto de tiempo en la jornada laboral del ganadero a la hora de alimentar al animal. Podríamos estar hablando de que ocupa la mitad de sus quehaceres diarios, sobre unas tres o cuatro horas al día. ¿Por qué tanto tiempo? Además de gestionar la compra del alimento, hay que prepararlo para que a la hora del reparto cada animal tenga su ración. Es una rutina cotidiana en la vida del ganadero y por lo tanto un coste fijo de tiempo y económico. Todo ello para que el producto obtenido llegue a las manos del consumidor en plenas y óptimas condiciones de consumo.

Viendo todo lo que se ha comentado hasta ahora, podemos observar que la alimentación del ganado es controlada desde que el animal nace hasta que llega el momento de su sacrificio, así que la seguridad alimentaria está garantizada tanto para el ganado como para el ser humano gracias a la regulación existente, así que sólo me queda deciros que tengáis absoluta confianza en el producto que compráis, siempre y cuando cumpla las condiciones exigidas para su consumo y así lo refleje en su envasado o etiquetado. ¡Y cómo no, que sea producto de Matarrevalva!

 

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